Devocional Bíblico Jesus Is LifeReligión y Espiritualidad

Devocional diario de los diferentes capítulos de las Sagradas Escrituras


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HEBREOS 6. PROMESAS Y JURAMENTO

Tue, 13 Jan 2026

PROMESA Y JURAMENTO.


HEBREOS 6:16 Ahora bien, cuando las personas hacen un juramento, invocan a alguien superior a ellas para obligarse a cumplirlo. Y, no cabe ninguna duda de que ese juramento conlleva una obligación. 17 Dios también se comprometió mediante un juramento, para que los que recibieran la promesa pudieran estar totalmente seguros de que él jamás cambiaría de parecer. 18 Así que Dios ha hecho ambas cosas: la promesa y el juramento. Estas dos cosas no pueden cambiar, porque es imposible que Dios mienta. Por lo tanto, los que hemos acudido a él en busca de refugio podemos estar bien confiados aferrándonos a la esperanza que está delante de nosotros. NTV.


En la vida cotidiana, muchas personas hacen promesas y las rompen. De igual manera ocurre con los compromisos que adquieren, estos se rompen como hojas secas al viento. La ruptura de las promesas o los compromisos a veces se da por debilidad, otras por olvido, y en ocasiones incluso con intención. Por todo eso, las palabras de los hombres cada vez más van perdiendo su valor y confiabilidad. Por esta pérdida de valor, cuando una persona quiere demostrar que habla en serio, levanta la mano y jura. Algunas veces hacen estos juramentos por algo de gran valor y estima por ellas: A veces juran por sus vidas, por sus hijos, pero en ocasiones llegan a jurar en el nombre de Dios. De esta manera las personas invocan algo más grande que ellas mismas para dar peso a su palabra.


En un mundo de cambios constantes: amistades que se desvanecen, planes que se quiebran, emociones que fluctúan. El eterno Creador da a conocer a todos sus hijos que Él no cambia, que sus palabras permanecen, que su amor es eterno. Estas palabras lo respaldan con un juramento algo tan solemne que, en la antigüedad, ponía fin a toda duda. Dos cosas inmutables: su promesa y su juramento. Y detrás de ambas, su naturaleza: “Es imposible que Dios mienta”. Él no necesita jurar. Él es la Verdad absoluta. Sin embargo, en su infinita misericordia, Dios no solo les dio una promesa, sino que selló esa promesa con un juramento. No porque Él necesite probar algo, sino porque las personas necesitan seguridad.


Los seres humanos, conscientes de su fragilidad, apelan a alguien más grande cuando hacen un juramento. Pero ¿quién es mayor que Dios? Nadie. Por eso, cuando Él quiso asegurarle su fidelidad a toda la humanidad, no tuvo a quién jurar más que a sí mismo. Y lo hizo. No una, sino dos veces: promesa y juramento. Ambas selladas con la integridad absoluta de su carácter. El carácter de Dios contrarresta infinitamente al carácter de los hombres, el hombre puede quebrantar su juramento pese a que lo haya hecho en el nombre de Dios. Pero Dios pese a que no juro en el nombre de alguien más sino en sí mismo, jamás romperá con sus promesas y su juramento.


Dios no quiere que las personas vivan en la duda, en la ansiedad o en la incertidumbre espiritual. Él desea que sepan, con toda certeza, que su palabra es tan estable como su naturaleza. Y puesto que “es imposible que Dios mienta”, todos sus hijos pueden descansar en Él sin ninguna clase de duda o temor. Los hijos de Dios pueden vivir tranquilamente con la certeza de que cuando acudan a Dios, van a encontrar: refugio, resguardo y protección de cualquier clase de maldad que venga de los hombres o del maligno. Además, tienen la seguridad de que su vida en el reino de los cielos esta asegurada gracias a la promesa y juramento de salvación y vida eterna.

Queridos hermanos. Quisa en este momento estemos atravesando por una temporada de incertidumbre, de escasez, de enfermedad o necesidades. Tal vez estas circunstancias nos estén gritando incesantemente que todo está fuera de control. En estas circunstancias difíciles y complicadas, no debemos agobiarnos, más bien debemos poner nuestra mirada en las Sagradas Escrituras. En esas páginas podemos ver que Dios ha jurado por sí mismo que velaría por cada uno de sus hijos.


HEBREOS 5. El Sacerdocio

Mon, 12 Jan 2026

EL SACERDOCIO

HEBREOS 5:1  Todo sumo sacerdote es un hombre escogido para representar a otras personas en su trato con Dios. Él presenta a Dios las ofrendas de esas personas y ofrece sacrificios por los pecados. 2  Y puede tratar con paciencia a los ignorantes y descarriados, porque él también está sujeto a las mismas debilidades. 3  Por esa razón, debe ofrecer sacrificios tanto por sus propios pecados como por los del pueblo. 4  Y nadie puede llegar a ser sumo sacerdote sólo porque desee tener ese honor. Tiene que ser llamado por Dios para ese trabajo, como sucedió con Aarón. NTV.

El sacerdocio no es una carrera como el resto de carreras universitarias que el hombre puede elegir para ejercerlo, más bien: el sacerdocio es un llamado que el hombre recibe de parte de Dios. Pero esta verdad contrasta con las prácticas de los tiempos actuales, ya que en el presente: los cargos religiosos a veces se obtienen por herencia familiar, designación política o padrinazgos. O simplemente algunas personas inescrupulosas por si mismas, se atribuyen el título de sacerdotes, pastores, apóstoles, profetas o algún otro título religioso, sin haber recibido el llamado de Dios.  En el reino de Dios, la autoridad espiritual genuina siempre se origina en la iniciativa y el llamado divino, nunca en la ambición o auto-selección humana.

Nadie debe atribuirse el honor de ocupar un título o cargo religioso por sí mismo, sino que debe ser llamado por Dios, tal como ocurrió con Aarón. En el pasado: Dios directamente escogió a Aarón para que sea el sumo sacerdote del pueblo hebreo, de la misma manera en la actualidad, Dios sigue escogiendo a los hombres para que ejerzan el liderazgo religioso dentro de las congregaciones cristianas. Los hombres tienen que tener presente que el liderazgo en el reino de Dios no se conquista con estrategias humanas ni con deseos de poder, sino con una respuesta obediente al llamado divino. Todo don, todo ministerio, toda autoridad legítima proviene de Dios, no de la iniciativa de los hombres.

En el Antiguo Pacto, el oficio de sumo sacerdote era una posición sagrada, exclusiva y de gran responsabilidad, por eso los hombres eran directamente llamados por Dios para que ocupen esta posición sagrada. Los elegidos por Dios para el sacerdocio no eran hombres extraordinarios, sino que eran igual a todos los hombres de las de más tribus de Israel. Los Levitas no eran seres celestiales distantes ni seres perfectos sin fallas, sino que los levitas compartían las mismas luchas y tentaciones que el resto de los hombres de las de más tribus. Por eso podían tratar con paciencia a sus hermanos que se descarriaban y desobedecían los mandatos de Dios, porque ellos mismo necesitaban la misericordia y la compasión de Aquel que los llamó al sacerdocio. Los sacerdotes antes de interceder por el pueblo, debían ofrecer sacrificios por sus propios pecados.

En definitiva, el sumo sacerdote no está por encima de las debilidades humanas; al contrario, “también está sujeto a las mismas debilidades”. Esto le permite ejercer su ministerio con compasión, no con condenación. En un mundo donde muchas veces las personas juzgan con dureza a quienes yerran, este versículo les recuerda que todos son vulnerables al pecado y al error. La verdadera autoridad espiritual no se basa en la perfección personal, sino en la humildad de reconocer su propia necesidad de gracia. De la misma manera, en la actualidad, los pastores, ancianos o lideres religiosos de las congregaciones cristianas, no están por encima del resto de creyentes, sino que están a la par, ya que también necesitan la misericordia de Dios para alcanzar el perdón a sus pecados.

Queridos hermanos. El verdadero liderazgo religioso no se obtiene por voluntad humana, sino por el llamado de Dios. El reflejo de este llamado será una vida consagrada a Dios, en conducta, palabra, acción, amor, fe y pureza.  Pero los que no fueron llamados por el Señor para ejercer el liderazgo religioso,


HEBREOS 4. DESCANSO DIVINO

Fri, 09 Jan 2026

DESCANSO DIVINO


HEBREOS 4:1 Todavía sigue vigente la promesa que hizo Dios de entrar en su descanso; por lo tanto, debemos temblar de miedo ante la idea de que alguno de ustedes no llegue a alcanzarlo. 2 Pues esta buena noticia del descanso que Dios ha preparado se nos ha anunciado tanto a ellos como a nosotros. Pero a ellos no les sirvió de nada porque no tuvieron la fe de los que escucharon a Dios. 3 Pues sólo los que creemos podemos entrar en su descanso... 6 Así que, el descanso de Dios está disponible para que la gente entre, pero los primeros en oír esta buena noticia no entraron, porque desobedecieron a Dios.


En medio de un mundo agitado, lleno de presiones, exigencias y ansiedades, el Señor ofrece a todos sus seguidores algo que el mundo no puede dar: Él promete dar un descanso verdadero. Pero este descanso no es meramente físico ni circunstancial; es espiritual, profundo y eterno. Es el descanso que proviene de confiar plenamente en Dios. El descanso de Dios no es un lujo espiritual; es una necesidad del hombre. El descanso en Dios es la paz que sobrepasa todo entendimiento. Es la confianza de que, aunque las circunstancias griten lo contrario, Dios está en control de la situación. Es dejar de luchar para tratar de ganar Su amor, gracia y misericordia.


El autor de la carta a los Hebreos por medio de este pasaje bíblico, recuerda a todos los redimidos por la preciosa sangre de Jesucristo, justamente esta promesa hecha por el eterno Creador cientos de años antes de que su amado Hijo viniese a este mundo, a entregar su vida como rescate por los pecados de toda la humanidad. Dios tras rescatar al pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto, les prometió que los llevaría a su descanso, esa promesa todavía no se ha cumplido, pero se cumplirá en el tiempo establecido por Él.


El hecho de que esta promesa no se haya cumplido, no significa que Dios se haya olvidado de su promesa hecha a sus escogidos, más bien sigue vigente, y en él momento menos esperado, llevará a todos sus hijos a ese descanso prometido, lleno de paz y completa calma. Las promesas de Dios nunca caducan, son perpetuas y aplicables para todas las generaciones que crean y confíen en Él de todo corazón. Sin embargo, hay una advertencia solemne: sus hijos deben temblar de miedo ante la idea de que alguno de los que hayan aceptado el sacrificio de su amado Hijo no llegue a alcanzarlo. Porque el descanso de Dios no se obtiene por obras humanas, herencias familiares, tradiciones culturales de los pueblos o religiosidad, sino por una fe genuina en la obra redentora de Jesucristo.


Los israelitas pese a recibir la promesa de descanso, no entraron en el descanso prometido, más bien recibieron la disciplina de Dios. Porque ellos no creyeron en su promesa y fueron rebeldes. Su incredulidad los llevó a la desobediencia, y su desobediencia los mantuvo afuera de la verdadera paz que les prometió su Libertador. La Palabra de Dios les llegó, pero no halló raíz en corazones dispuestos a confiar. Hoy, el mismo evangelio resuena en los oídos de toda la humanidad y en especial en el odio de los creyentes. La misma promesa de entrar en el descanso de Dios es prometida a toda la humanidad. Pero, como recibe la humanidad esta promesa ¿Con fe que actúa, que se rinde, que descansa en la fidelidad de Dios? ¿O con un corazón endurecido, lleno de dudas, que busca controlar todo por sí mismo?. La respuesta mas frecuente es la segunda. La humanidad desprecia la promesa de Dios y prefiere vivir bajo los placeres de este mundo.


Queridos hermanos. El descanso espiritual de Dios no es inactividad, sino plenitud de propósito; no es ausencia de lucha, sino presencia de paz en medio de ella; no es evasión de responsabilidades, sino armonía con la voluntad divina. Por eso el anhelo de Dios es que toda la humanidad pueda entrar en su descanso, pero la humanidad no está dispuesta a entrar en el descanso divino


HEBREOS 3. VELAR LOS UNOS POR LOS OTROS

Thu, 08 Jan 2026

VELAR LOS UNOS POR LOS OTROS

Hebreos 3:12  Por lo tanto, amados hermanos, ¡cuidado! Asegúrense de que ninguno de ustedes tenga un corazón maligno e incrédulo que los aleje del Dios vivo. 13  Adviértanse unos a otros todos los días mientras dure ese «hoy», para que ninguno sea engañado por el pecado y se endurezca contra Dios. 14  Pues, si somos fieles hasta el fin, confiando en Dios con la misma firmeza que teníamos al principio, cuando creímos en él, entonces tendremos parte en todo lo que le pertenece a Cristo. NTV.

La fe y la relación con el Señor no es asunto puramente individual como muchos creyentes lo creen. El creyente debe comprender que forma parte del cuerpo de Cristo, y por ende, debe preocuparse de la vida espiritual de todos los que forman parte de este cuerpo. Por eso, por medio de este pasaje, el eterno Creador recuerda a todos sus hijos esta verdad hermosa y necesaria. El anhelo de Dios es que todos sus hijos caminen juntos por el camino de la salvación y vida eterna. Animándose unos a otros para que perseveren en este camino pese a las situaciones adversas que se les presenten, no solo la adversidad, sino también venciendo a las tramas de satanás que hará todo lo posible para que el creyente abandone su fe y vuelva a los caminos de su vieja naturaleza de pecado.

El creyente debe ser consciente que la vida cristiana no se vive en soledad, sino en comunidad. Por eso el Espíritu Santo inspiró al autor de esta carta para que instruya a los creyentes a que siempre velen por el bienestar espiritual de sus hermanos de la fe. En esta razón, si un creyente ve que su hermano esta llevando una vida desordenada y pecaminosa, debe exhórtale para que abandone esa vida y vuelva nuevamente a los caminos trazados por Jesucristo. Esta advertencia debe ser oportuna, ya que si lo deja pasar, corre el peligro de que el corazón de su hermano se endurezca más, y no escuche las advertencias que se le haga después. Además, la advertencia debe ser oportuna por que el pecado es astuto. No llega gritando con trompetas, sino susurrando excusas. Poco a poco, puede llegar a convencer al creyente de que Dios no es digno de confianza, de que su camino es demasiado exigente, de que merece algo más cómodo como los placeres de este mundo. Y así, sin que se dé cuenta el corazón del creyente cada vez se hará más duro y la advertencia de la palabra de Dios ya no tendrá ningún impacto en su vida.

Un corazón maligno e incrédulo no es el de alguien que nunca conoció a Dios, sino el de alguien que lo conoció y empezó a alejarse. Es el peligro de la tibieza espiritual, del hábito sin devoción, de la rutina sin relación. Pero a pesar de que el creyente entre en ese estado de tibieza espiritual todavía tiene esperanza de salirse de ese estado, y nuevamente volver al camino de la salvación y vida eterna. Por eso la advertencia es necesaria, el creyente debe estar pendiente no solo de su vida espiritual sino también de la vida espiritual de sus hermanos en Cristo.

Es importante que el creyente se mantenga fiel al Señor hasta el final, pero esta fidelidad no se trata de perfección, sino de perseverancia en el evangelio de la cruz. No de un esfuerzo humano, sino de una confianza constante en Aquel que comenzó la buena obra en su vida. Y esa confianza se fortalece cuando existe una unidad en el cuerpo de cristo, se aman, se exhortan y se recuerdan las verdades del Evangelio cada día. Dios no espera que el creyente cargue solo con las dudas, las luchas o las tentaciones. Él ha dado una familia a sus hijos: hermanos que oren, que hablen con ternura, que recuerden al caído quién es en Cristo. Además, tiene una promesa para los que se mantengan fieles hasta el final. Los creyentes tendrán parte en todo lo que pertenece a Cristo. No solo salvación, sino comunión, herencia, intimidad, gloria. Todo lo que es de Jesucristo será también de los creyentes que se mantengan fieles hasta el final.



HEBREOS 2. PERSEVERANCIA EN EL EVANGELIO

Wed, 07 Jan 2026

PERSEVERANCIA EN EL EVANGELIO

Hebreos 2:1  Así que debemos prestar mucha atención a las verdades que hemos oído, no sea que nos desviemos de ellas. 2  Pues el mensaje que Dios transmitió mediante los ángeles se ha mantenido siempre firme, y toda infracción de la ley y todo acto de desobediencia recibió el castigo que merecía. 3  Entonces, ¿qué nos hace pensar que podemos escapar si descuidamos esta salvación tan grande, que primeramente fue anunciada por el mismo Señor Jesús y luego nos fue transmitida por quienes lo oyeron hablar? 4  Además, Dios confirmó el mensaje mediante señales, maravillas, diversos milagros y dones del Espíritu Santo según su voluntad. NTV.

Existe una feroz competencia  entre los medios de comunicaciones tradicionales, agencias publicitarias, y creadores de contenido digitales por llamar la atención de la población y así ganar más adeptos. Cada uno de estos grupos generan día tras día contenidos informativos, publicitarios, deportivos educativos, gastronómico musicales, humorísticos, etc. y los publican por los diferentes medios digitales, plataformas de streaming y redes sociales. Estos contenidos por lo general distraen la mente de las personas, los enganchan en sus tramas, tanto que algunas veces pierden la noción del tiempo y se olvidan de las cosas que tienen que hacer.

Algunos de estos contenidos digitales circulantes, no son cien por ciento verídicos, algunos son inventados para llamar la atención. Otros tienen algo de verdad, pero otros, tienen la misión de contradecir la verdad. Por eso, todas las personas y en especial los creyentes deben estar atento a lo que ven y escuchan en los medios de comunicaciones tradicionales, plataformas digitales y redes sociales. Más cuando estos contenidos tratan de las verdades que se encuentran en las Sagradas Escrituras. En la actualidad, existen  creadores de contenido que tratan de distorsionar el mensaje de la salvación y vida eterna, por eso el creyente siempre debe estar atento y no dejarse engañar por la trama de estos sirvientes del maligno. Si no está atento, se puede desviar del mensaje anunciado por los profetas del Antiguo Testamento, por Jesucristo y todos sus discípulos.

El anhelo de Dios es que toda la humanidad conozcas su mensaje de salvación, por eso desde un principio, Él ha hablado con claridad: primero a través de ángeles, luego y de manera definitiva a través de su amado Hijo, Jesucristo. El mensaje de salvación no es una sugerencia, ni una opción entre muchas. Es la respuesta de Dios a la necesidad más profunda de toda la humanidad, la necesidad de perdón, la reconciliación y la vida eterna. Y no solo eso: el Señor respaldó su mensaje con poder sobrenatural. Milagros, señales, maravillas y los dones del Espíritu Santo no fueron meras demostraciones espectaculares, sino confirmaciones de la autenticidad y urgencia del evangelio.

La primera fue la Revelación de la Ley, que se transmitió por medio de ángeles; es decir, los Diez Mandamientos. A cualquier transgresión de aquella Ley seguía un castigo estricto y justo. Y la otra Revelación es la fue transmitida directamente por medio de Jesucristo, el Hijo. Por venir en y a través del Hijo es infinitamente más importante que la Revelación de la verdad de Dios que trajeron los ángeles; y, por tanto, cualquier transgresión a ella debe ser seguida de un castigo mucho más terrible. Si no se debe descuidar la Revelación que vino por medio de ángeles, ¡cuánto menos se deberá descuidar la que vino por medio del Hijo!. La revelación de la salvación es demasiado grande como para que él hombre pueda ignorarla, ya que si la ignora, recibirá la condenación en el final de los tiempos. En aquel día, Dios derramara su justa ira sobre todos los que despreciaron el sacrificio de su amado Hijo Cristo Jesús.

Queridos hermanos. Desde un principio, el anhelo de Dios fue que toda la humanidad viviera eternamente en el jardín del Edén, pero debido a su pecado, el hombre fue expulsado de ese paraíso.


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